A favor de los permisos igualitarios

  • La medida es un paso positivo en política social, pero ni de lejos es la solución ni debe constituir el fin de las reivindicaciones sociales sobre igualdad y/o conciliación.

10/03/2019.
Maria Jesus Gomez

Maria Jesus Gomez

El pasado viernes se aprobó el real decreto-ley que amplía de forma progresiva el permiso de paternidad. La obligatoriedad también se ampliará de manera gradual, de dos primeras semanas en 2019 hasta seis en 2021. Las restantes 10 semanas cada progenitor podrán distribuirlas durante el primer año del recién nacido, y podrán repartirse a jornada completa o parcial, y en ningún caso podrán cederse. Además en el caso de una distribución equitativa, los permisos se ampliarán en una semana cada uno.

A la espera de conocer el texto articulado, y con toda la cautela posible, CCOO valora positivamente la iniciativa porque favorece la conciliación y la corresponsabilidad de las personas trabajadoras, condición fundamental para garantizar la igualdad entre mujeres y hombres.

Cualquier medida que busque la equiparación del permiso de paternidad al de maternidad, supone una adecuación de las leyes a la sociedad actual. Atrás ha quedado la unidad familiar en la que era la madre quien renunciaba a su profesión para poder atender a los hijos, mientras que el padre ampliaba la jornada laboral para poder mantener a la familia. En la sociedad en la que vivimos, independientemente de su modelo familiar, ambos progenitores están presentes en el cuidado y atención de los hijos, y por ello no tiene cabida un permiso de paternidad/maternidad que no incentive el disfrute de forma equitativa, igualitaria e intransferible.

En los días posteriores al anuncio no han faltado las críticas. Las esperadas, relacionadas con el impacto económico o con la gestión empresarial al hueco en las plantillas que hasta ahora solo causaban las mujeres. Y las más llamativas, las críticas a su carácter intransferible o que no vaya asociado al aumento de la baja de maternidad.

Adelantando que se trata de un tema complejo, sensible y con múltiples puntos de vista, la medida aprobada es un paso positivo en política social, pero ni de lejos es la solución ni debe constituir el fin de las reivindicaciones sociales en materia de igualdad y/o conciliación. Aún queda mucho por hacer para que sea una realidad, y para ello, resultan esenciales los cambios educativos, culturales y sociales, cambios que atajen los estereotipos sexistas de la división del trabajo y los roles sociales adjudicados que provocan la desigualdad de género.

Respecto las críticas sobre que el Real Decreto no aumente paralelamente el permiso de maternidad y teniendo en cuenta que España cuenta los permisos maternales más cortos de Europa, quizá la prioridad debería haber sido otra: primero aumentar (porque es necesario y de justicia) el permiso de maternidad, para después igualar los paternos. Esta medida no es, probablemente, la que hubiéramos deseado, pero es un paso y a mejor, que ya es algo.

En relación a su carácter intransferible, CCOO lo considera un punto básico. En la cultura laboral de este país, si el permiso puede ser transferido, se seguirá esperando del hombre que lo haga, que trabaje, no que cuide. Y en muchos casos acabarán por no hacerlo por miedo a tener algún tipo de represalias en el trabajo. A nuestro juicio, la única manera de cambiar mentalidades es haciéndolo obligatorio para los dos.

Además la madre también tiene derecho a ser cuidada y, aun siendo el parto un fenómeno natural, se trata de un proceso extenuante en el que la recuperación coincide con la dependencia absoluta que el bebé tiene de su madre. Por último está demostrado que los primeros meses son fundamentales para desarrollar un vínculo de apego con un bebe, y ese vínculo no ha de ser solo con la madre.

También encontramos partidarios de la medida: los progenitores. Los padres como beneficiarios directos de la medida y también las mujeres. No solo porque podrán compartir la maternidad al 100% con sus parejas en las primeras semanas de vida, sino porque el camino hacia la corresponsabilidad es una de las fórmulas más importantes para la defensa de los derechos de las mujeres, su incorporación y permanencia en el mercado laboral, igualdad salarial y promoción en el empleo.

En el ámbito laboral, consideramos que la medida actúa sobre una de las tres reivindicaciones que CCOO considera fundamentales en la lucha contra la desigualdad con perspectiva de género. Las otras dos serían el desarrollo de sistemas públicos de cuidado y dependencia y la revisión de complementos salariales, que generan una buena parte de la brecha salarial. Al actuar sobre ellas, mediante la negociación colectiva, conse­guiremos acabar con el rol establecido de la responsabilidad casi exclusiva de las muje­res sobre las tareas de cuidados, normalizar la equiparación de permisos y extender la corresponsabilidad a hombres y mujeres y, por supuesto, acabar con un elemento cla­ve de la brecha salarial.

Por todo ello, en CCOO consideramos positiva la medida pero somos conscientes de que queda mucho para conseguir la política de conciliación que los progenitores y bebés de nuestro país realmente necesitan y que debe, además, adaptarse a la diversidad de familias que existen en nuestra sociedad. La conciliación, y la igualdad real, deben ser una prioridad en la agenda política estatal y autonómica, y nunca habrá mejor momento que el actual. # 8MSiempre.

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